Legitimidad social del periodista, su mejor protección: Marco Lara.

El trabajo profesional debe responder al interés colectivo, lo cual le otorgará reconocimiento, respeto y hasta protección por la propia sociedad en su conjunto.
1:05 PM, 21 de febrero de 2010, por Valentín Ramírez Llanes
En la medida en que el periodista compagine el derecho a la información con el derecho que tiene la sociedad a ser informada, como parte de la apremiante necesidad de armonizar ambos derechos humanos, en esa medida el periodista podrá alcanzar la legitimidad social que le brinde mayor seguridad en su trabajo.
Con estas premisas inició su exposición el periodista Marco Lara Klahr, especialista en violencia de medios y creador de la unidad de investigación del periódico El Universal, además de reportero de la nota roja, durante el inicio de los trabajos del IV Curso-Taller de Seguridad para la Cobertura en Zonas de Riesgo, que promueven el Colegio de Periodistas de Chihuahua en coordinación con Artículo 19 y la fundación Rory Peck Trust.
El reconocimiento social se puede lograr una vez que actuemos como verdaderos profesionales del periodismo y utilicemos cada vez más un lenguaje de paz en lugar de un lenguaje de violencia, eliminando paradigmas y enfoques sexistas y machistas, y en lugar de replicar el discurso del crimen en nuestras informaciones, buscar explicar el porqué de los hechos, no solamente contabilizando muertos y agresiones sin contexto, sino dando explicaciones, comentó el ponente, ante la presencia de periodistas de los municipios de diferentes medios de comunicación de los municipios de Juárez, Chihuahua, Parral, Cuauhtémoc y Aldama.
El tema trató sobre las pautas para construir la legitimidad social del periodista, en el reconocimiento de que el arte está en el respeto de los derechos de ambos, periodista y sociedad, para informa r y estar informados, como uno de los factores que pueden incidir en la legitimidad social del periodista que le permita ser reconocido, respetado y además protegido por la propia sociedad en su conjunto.
Mientras sigamos reproduciendo el discurso de la información del entretenimiento propia de regímenes autoritarios, cada vez más seguiremos alejados de los intereses de la ciudadanía y quedaremos desprotegidos socialmente, porque parte de la protección del periodista está en su legitimidad social, señaló, agregando que para lograrlo se requiere utilizar estándares de informaciones más horizontales y democráticas que lleguen realmente al interés de la sociedad.
El espacio público es el sitio donde interactúan los agentes de la sociedad y se industrializa la noticia. Un aspecto importante de la articulación entre estos dos factores es el estado de derecho, dijo, y en este tenor los periodistas fallamos, porque replicamos solamente la fuente oficial y desdeñamos el interés colectivo, afectando el derecho a la información de la ciudadanía; la fuente oficial es, paradójicamente la que más agrede a los profesionales de los medios de comunicación, agregó.
Transitamos en medio de un modelo de información espectacular que dramatiza la nota periodística, se teatraliza y se hace montaje de la información, y eso hace un daño enorme a la sociedad, toda vez que desde la cúpula los poderes fácticos criminaliza la pobreza y se invisibilizan sus delitos, y aquí los medios por decir lo que está pasando, dejamos de decir lo que pasa, dijo el ponente.
En el periodismo actual estamos más preocupados por dar a conocer el número de muertos y ejecutados en el propio lenguaje de la violencia, que las causas que los provocan, y eso genera terror ciudadano, porque no se les explican las posibles causa de la violencia extrema, solo se les aporta el hecho simple y llanamente, y con esto se legitiman formas denigratorias del ser humano, al dar a conocer sucesos aberrantes que lastiman la dignidad humana, e incluso ponemos la agenda de medios en manos del crimen, sin explicarlos claramente, señaló.
Un punto tocado finalmente por el expositor fue el relacionado con la ética profesional que rodea toda la actuación del periodista, dijo, y que tiene que ver con el respeto por su profesión y el respeto del derecho del pueblo a estar bien informado, en el entendido de que el periodismo es un bien social, un bien público, y como tales estamos obligados a devolverle a la sociedad información clara, veras, oportuna y de calidad, sin dejar de tomar en cuenta la diversidad de opiniones.












